Mi llegada a este pueblo de Sevilla a varios kilómetros del mío, pero no tan lejos para ir en coche a ver a la familia y a los amigos, fue al principio algo… nuevo pero terrorífico. No sabía que haría aquí, sola, sin mis amigas, sin mis días a días… pero nada mas llegar me recibió una chica muy maja y muy sexy que la llamaremos Marina (porque su forma de andar me recuerda a la de Marina The L Word), que me preguntó si era la nueva vecina. Marina vive justo en el piso de abajo. Yo vivo en un tercero y ella en un segundo.
Me ayudó con las maletas, ya que el ascensor estaba averiado y me estuvo contando que compartía piso con dos amigas más, dos estudiantes y ella que trabaja. Me preguntó que hacía por allí, entonces le conté que venía de dos pueblos más al lado, que me habían contratado y la empresa me pagaba la mitad del alquiler, por lo que no tendría problemas para llegar a fin de mes.
Me invito a bajar a tomarme un café, baje y no había nadie, pues estaban en no sé donde (no recuerdo bien donde, pues me quedaba embobada escuchándola y mirándola).
El caso, que ha sido ella quien me ha enseñado donde comprar, a donde ir a tomar un café, donde salir a tomar algo, donde pasar el rato libre… y bueno, me repitió que si me aburría, me perdía o lo que fuese la llamase (me dio su número de móvil).
Y es aquí donde empieza mi historia.